La Historia que nos cuenta el Tarot (1 de 3)

La Historia que nos cuenta el Tarot (1 de 3)

El Tarot, como muchos sabemos, es una herramienta de trabajo tanto evolutiva como adivinatoria. Pero más allá de estos factores, el Tarot nos relata una historia fascinante a la que pocas veces prestamos la debida atención. Sin embargo, esa historia es lo que dota al Tarot de su esencia; ya que sin ella éste perdería todas sus facultades.

Lo que nos relata esa historia, no es otra cosa que el Gran Camino. El Sendero que recorre el alma desde su nacimiento hasta su unión final con el Creador. Y aunque nos pueda parecer que el significado puede variar ligeramente respecto a las lecturas más conocidas; pronto veremos que es simple apariencia, ya que la esencia de todo emana de estos simples puntos de referencia.

El Loco, el Arcano Mayor del Tarot por el que empieza la história

Todo empieza en el momento de nuestra concepción, en nuestro nacimiento (carta nº 0 - El Loco). Aparecemos solos en el universo, sin ningún tipo de guía ni ningún punto de referencia al que podamos agarrarnos más que a nosotros mismos. Así nosotros nos convertimos en nuestro único referente y debemos empezar a buscar en nosotros todo lo que vayamos a necesitar, porque no conocemos otra cosa.

El primer y segundo Arcano Mayor del Tarot, el Mago y la Sacerdotisa

Pronto nos damos cuenta de que en nosotros reside el poder (carta nº 1 - El Mago), de que en nuestro interior reside la capacidad de crear, de que tenemos todos los elementos necesarios para ello; y que lo único que nos hace falta es tiempo para poder aprender a desarrollar nuestras capacidades (carta nº 2- La Suma Sacerdotisa). Y así iniciamos un estudio profundo de nuestro ser, para conocer las Leyes y las Normas de la Creación y a qué métodos podemos recurrir.

El tercer y cuarto Arcano Mayor del Tarot, la Emperatriz y el Emperador

Entonces es cuando por fin somos hábiles para crear (carta nº 3 - La Emperatriz) y nuestra capacidad de creación no tiene otro límite que nosotros mismos. Empezamos entonces a trabajar y a crear nuestra propia realidad con nuestras manos, una creación de la que pronto vamos a sentirnos amos y señores (carta nº 4 - El Emperador). Nosotros gobernamos sobre nuestra creación, somos los jueces y los árbitros de la misma; los únicos con capacidad para decidir qué es lo que va a suceder.

El quinto Arcano Mayor del Tarot, el Papa o Sumo Sacerdote

No obstante, a nuestra obra le falta algo; y es por ello que surge en nosotros el deseo de perfeccionar esa obra (carta nº 5 - El Sumo Sacerdote). Queremos que no haya distancia, no queremos ser gobernadores de algo ajeno a nosotros; sino ser uno con nuestra creación, elevarla hasta que alcance nuestra misma perfección.

El sexto y séptimo Arcano Mayor del Tarot, los Enamorados y el Carro

Desarrollamos entonces el sentimiento (carta nº 6 - Los Enamorados) y dotamos a nuestra obra de las herramientas necesarias; y le mostramos los caminos que han de conducirla hasta nosotros, hasta la misma perfección que somos nosotros.
Con el tiempo, nuestra creación y nosotros vamos a alcanzar la unión ideal (carta nº 7 - El Carro) que nos va a permitir movernos con libertad de un extremo a otro, sin obstáculos, porque no va a haber barreras entre nosotros y nuestra creación gracias a esa unión a través del sentimiento.

Completamos aquí el primer ciclo de los 3 que componen el Tarot (3 ciclos de 7 cartas más el Loco). Pero antes de seguir convendría aclarar por qué hemos colocado El Loco (0) al principio de todo; pues muchos sabrán que éste puede tanto ir al final como al principio; pues en realidad no tiene número alguno.

0 - El Loco: El Loco constituye el Principio Universal, el Yo primero completamente formado y completamente dotado que solamente tiene que descubrirse a sí mismo; puesto que en él está todo lo que necesita. Por ello el Loco puede hallarse al principio o al final; porque una vez hemos llegado al Mundo (21), y hemos alcanzado la unión plena con el Creador, nos encontraremos de nuevo en la misma situación. En nosotros va a encontrarse el potencial infinito que solo nosotros podemos descubrir.

Nos hallaremos en un mundo lleno de posibilidades, sin fin ni principio alguno. Nos encontraremos en el infinito, sin más guía que nosotros, porque entonces nosotros formaremos parte del mismo Eterno, y deberemos partir de cero desde allí porqué el Creador no tiene otra guía que Él mismo.

Se cierra así el círculo, el ciclo infinito con El Loco (el arcano sin número) que constituye todo Fin y todo Principio.

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